Marta tenía razón
y la tenía María
María la mejor parte
y la menos buena prisa,
humillación, tempestades
del alma que duda y trajina-
la menos buena, sí, Marta,
pero su parte tenía
La razón no es corazón
aunque en habla de Castilla
se arrimen las dos palabras
a sonar casi la misma,
como el Pisuerga y el Duero
sumidos ya en tordesillas.
El corazón no se parte
como la mente o la vida,
como la rueda de oficios
en el pozo o la cocina.
El corazón se dá entero
entero lo dá María
Entero lo da Marta,
pero en su afán distraída
tardará un poco en la entrega,
ella, la puntual limpísima.
Activa en la tierra Marta,
María contemplativa
en unos ojos, que el Cielo
nos remueven cuando miran,
María quebrando el pomo
de alabastro en las rodillas
y redundando de aromas
gloriosos toda Betania
que a amor nuevo trascendía.
Dos corazones enteros
y una razón compartida.
Y lLázaro entre dos muertes,
El varón que ya sabía,
sonreía a sus hermanas,
de pie en el rincón, enigma
GERARDO DIEGO
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