Iban cansados y abatidos
los discípulos a Emaús,
sin encontarle sentido
a la muerte de su Amigo
y muerte de Cruz-
De repente un forastero
se acercó y les preguntó
¿Qué les pasaba?
¿Eres el único que no sabe
lo pasado en Jerusalen?
Y Él los escucho atentamente
Luego se puso a ensañarles
las Escrituras y cómo el Mesías
debía morir.
Mientras ellos no hacían
más que sentir
calor en sus sufrientes corazones
Cuando se hacía de noche,
Él decidido a continuar camino
fué invitado por los discípulos
a cenar con ellos,
Él aceptó
y al partir el pan,
ellos se dieron cuenta de que era Jesús,
y fueron corriendo a avisarles
a los otros discípulos.
ADRIÁN PRUNOTTO
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