¡Qué dolor Madre!
¡Que dolor!
Estar a los pies de Tú Hijo
agonizando en la Cruz
¡Qué dolor Madre!
¡Qué dolor!
viendo toda la sangre
Divina que cruzaba el
Cuerpo casi inerte
de Tú Hijo.
¡Qué dolor Madre!
¡Qué dolor!
escucharlo llamar
a Su Padre
sin ningún amparo Celestial
o terrestre
¡Qué dolor Madre!
¡Qué dolor!
ver morir a Tú Hijo
era otra espada en
Tú Corazón
y Gracias a Dios Padre
la última...
ADRIÁN PRUNOTTO
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