Estando los
discípulos
con Jesús.
Navegando
en el lago tranquilos
De repente
se presentan
nubarrones
y viene también
un viento recio
haciendo trabajar
los pulmones
de los discípulos
al remar viento en
contra.
Mientras Jesús estaba durmiendo
en la barca,
los discípulos temerosos
lo despiertan
Y Él se para e increpa
al mar y al viento
y éstos aunque poderosos
enmudecen.
Los discípulos se preguntaban entre sí
quién es Éste
que hasta el viento
y el mar enmudecen,
mientras nuestra fe
crece, en
nosotros.
ADRIÁN PRUNOTTO
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