Después de un día
aciago
invitaste a Pedro, Juan
y Santiago
y te dirigiste
al Monte Tabor
Allí tus vestiduras
se emblanquecieron
con un blanco
que de este mundo
no era echura
Charlabas amablemente
con Moisés y Elías
y Pedro te interrumpió
espontáneamente
preguntando si hacía
una carpa par Tí,
otra para Moisés
y otra para Elías
simultáneamente
Tú Señor Jesús,
siendo la antesala
de Tú Cruz,
le respondiste negativamente
y después a los tres
Apóstoles, les agarró miedo
descomunalmente
Después todo pasó
y Tú les dijiste
que no contaran nada a nadie
hasta que no hubieras
hecho el paso
de esta vida a la otra.
ADRIÁN PRUNOTTO
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