Nuestro Señor
estaba extenuado
hasta que se le puso
alguien al lado
y le humedeció
la Cara
Eso trajo alivio
a Nuestro Señor
que con la cara enrojecida
el paño le trajo
algo de alegría
y frescura a su faz
Pero quién era
esta persona
tan solícita
que entre la soldadezca
se abrió paso
y no de manera lícita
Esta persona
era la Verónica
que con gran valentía
se quedó con la Santa Faz
en su paño
y en su pecho
una enorme paz
ADRIÁN PRUNOTTO
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